

Ecuador
¡Hola! Mi nombre es Diana y soy estudiante de Ingeniería Ambiental. Durante mi voluntariado con Ayuda en Acción tuve la oportunidad de participar en el proyecto “Organizaciones Campesinas hacia la Economía Circular de la Producción de Aceites Esenciales, Café y Cacao”, acompañando la cadena de valor de los aceites esenciales desde la ciudad de Ibarra (Imbabura) y en comunidades de la zona Chota–Mira.

Mi función se centró en la investigación científica y aplicada para dar respuesta a una pregunta muy concreta:
¿Qué subproductos de valor se pueden desarrollar a partir de los hidrolatos, un material que tradicionalmente se ha considerado un residuo del proceso de destilación?
En la destilación por arrastre de vapor, además del aceite esencial, se obtiene un hidrolato (agua aromática). Aunque es más suave que el aceite esencial, conserva parte del aroma y compuestos hidrosolubles, lo que lo convierte en una materia prima con potencial para nuevos productos. En otras palabras: más valor con la misma planta y el mismo proceso, reduciendo residuos y reforzando la lógica de la economía circular.

Más allá de la parte técnica, una de las experiencias más valiosas ha sido conocer a las mujeres productoras en las visitas a campo en las comunidades. He aprendido que ellas gestionan mucho más que cultivos: sostienen economía familiar, organización comunitaria, cuidados y derechos humanos. Conocer de cerca su trabajo y el gran valor que tienen como productoras de la materia prima me motivó a realizar mi trabajo de la forma más rigurosa posible, para poder dar los mejores resultados y generar valor de calidad y autonomía en estas comunidades.

Para mí, esta experiencia ha sido una mezcla de aprendizaje y responsabilidad: aportar desde la ingeniería, sí, pero con los pies en la tierra. Porque cuando entiendes quién está detrás del trabajo, ya no investigas por investigar: investigas para que algo funcione de verdad.
Además, vivir el día a día en Ibarra y conocer el entorno andino fue un aprendizaje enorme, tanto profesional como personal: territorio, cultura, naturaleza y un equipo humano que hizo que el trabajo se sintiera acompañado y con propósito.
Si algo me queda claro después de esta experiencia es que la innovación también puede ser sencilla: a veces empieza con mirar un “residuo” y preguntarse… ¿y si aquí hay una oportunidad?